Hay un camino y no será fácil recorrerlo. Una vez tocado fondo no queda otra, pero este no es el caso, en cierto modo, claro. Porque no ha hecho falta hundirse tanto para darse cuenta de que necesitaba cambiar, no todo, sólo ciertos aspectos, los suficientes como para transformar un poco más, la persona que soy hoy. Toca pensar, decidir los pasos que has de seguir a partir de aquí, meditar y comprender más, a mi y a los demás, calibrando todo en su justa medida, para no ser dañado pero sobre todo, para no dañar a nadie, premisa indispensable en mi catálogo de actuaciones. Se ha abierto una nueva puerta, tras la cual, intentaré unir, lo que era y lo que espero ser, subir nuevos peldaños hacia el crecimiento, dejando atrás taras inútiles y acoplando nuevas cualidades, al nuevo modo. Modo raro, la descripción más acertada de este estado. Nuevas lecciones, el estudio de todas esas formas de ser de aquellos que se cruzan en tu camino, y que te llevan a la comprensión de este mundo y sus decisiones, sorprendiéndote cada día más, con lo que apartamos y con lo que nos quedamos. No pienso parar, necesito seguir alimentando esta sed para luego saciarla, pensar más y hablar menos, y seguir mejorando, todo lo mejorable…