Abolladuras

Eran sólo trazos, minúsculos destellos que surcaban un cielo negro y estrellado. La búsqueda de deseos nos llevó a tumbarnos en el límite de lo urbanizable, tratando de encontrar el alfiler perdido. Nos abrazamos a la tranquilidad, oyendo al silencio bramar y al viento murmurar, conversaciones nocturnas, que acaban cuando amanece. Nos relajamos, después de brindar por otro encuentro futuro, que nos habrá de llevar al mismo sitio, un poco más viejos y cansados, más llenos de bollos, por dentro y por fuera. Esa será la señal de que hemos vivido, porque las heridas sólo se tienen si se lucha, si te arriesgas a perder, porque sólo así, se puede ganar. Claro que duele, pero todo sana, y antes o después, se encuentra la felicidad, a no ser que decidas no buscarla, pero entonces todo habrá sido en balde y pasarás por aquí preguntándote, que cojones pinto yo. Sencillo, VIVIR. No sé si rendirse es una opción pero por ahora no la quiero. Seguiré buscando en el cielo estrellas fugaces y me seguiré llenando de abolladuras, así al morir, nadie podrá decir, que no viví…

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Terminaciones

Y así es como se acaban las cosas. Lentamente, ahogadas en los vacíos que nos llenan, imperceptibles. Silencios que vuelven a gritar basta, arrastrándote a un final no escrito, al que se podía haber puesto ese punto, hace tiempo. Hubiera dolido igual, pero hubiera sido más sincero. Ahora toca desmontar todo, embalar pasados y tirar de la cadena para que el retrete se lleve los futuros que quisimos vivir por adelantado. Las prisas nunca fueron buenas, y es mejor disfrutar el presente, que soñar con el futuro. Han vuelto las cobardías a manejar los hilos, en un fifty-fifty, entre el dolor propio y el ajeno, entre el Amor y los enfados. Y así dejamos para el siguiente Domingo lo que no quisimos decir entre semana, porque ya tendríamos tiempo de hacerlo, y ese tiempo llegó. Aquí sólo hay un culpable, cobarde eterno, al que le sigue dando miedo la gente y su dolor, que lleva luchando tanto tiempo consigo mismo, que se olvidó de todo lo demás, preguntándose cuántas veces tiene que morir, para volver a sentirse vivo.Y así es como se acaban las cosas, con palabras sin terminaciones…

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Ultima parada

He vuelto a desatar la tormenta. Experto demoledor y consumado traidor, hago añicos cuanto toco, empeñado en destruirme y destruir todo a mi alrededor. Tal vez sean los espasmos el precio a pagar por tanta mentira, y este dolor que roe las entrañas, por no saber contener un tsunami que lo engulle todo, arrasando mi propia vida y la de los que se me acercan. No ha regresado la oscuridad, porque nunca se fué. Ha vivido desde siempre conmigo, tratando de esconderla para que no rehúyan de mí. Va tocando huir, lejos, tanto que ni el recuerdo pueda doler. No soy merecedor de nadie, ni siquiera de mi mismo, y tengo tanto de mi Padre, que me entristece pensar, que he pasado toda la vida luchando por no parecerme a él. Que derrota tan amarga, más aún, cuando intentas mejorar, y lo único que consigues, es ser cada día peor. Buscad la luz en otros sitios, alejaros de este mar oscuro que sólo trae malos augurios y levantad la vista al cielo, porque allí vive la verdadera luz. Creo que ha llegado la última parada y a partir de aquí se viaja sólo. Ojalá los recuerdos duelan menos que la realidad y encontréis en ellos, el Yo, que jamás fuí…

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Cuentos y sueños

Se más de vida que de letras. Se de dolor, de lágrimas, de odio. Se que no es fácil, que cuesta y que no hay regalos. Se de oscuridad. Se de cuentos, de todos esos que nos montamos para escapar de la realidad, agarrados a la tristeza, a lomos de la culpabilidad ajena, porque así es más fácil, olvidar la nuestra. Ninguna tierra es yerma, tan sólo hace falta saber como alimentarla…
No se mucho de letras, ni de palabras, pero si de hechos. Se de Esperanza, de alegría, de la no rendición, de la búsquedad incondicional de la felicidad. Se de respeto y de tolerancia, alas indispensables para poder descansar en paz. Conozco el perdón, el que se pide cara a cara, ese que de verdad limpia el alma. Se de luz. La que quiero para la vida, la que entierra a la oscuridad y se de sueños, los que llenan de ilusión los días.
No se mucho de letras, pero tengo claro que prefiero la luz a la oscuridad y los sueños, antes que los cuentos…

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«El laberinto de los espíritus»

Se cerró el círculo. Hemos viajado a través de una Barcelona tan oscura, como los personajes que, entrelazados entre si, han sido el reflejo de la vida misma. Cuatro novelas construidas con las palabras perfectas, anudadas de tal manera, que se han grabado a fuego en mi mente. Historias de amor, de locura, de odio, de rencor, de escritores fracasados y sobre todo, de salvación. Nos hemos impregnado de todas esas almas que ya no quedarán en el olvido, de todas esas historias que nos demuestran que son nuestras decisiones las que nos llevan a determinadas consecuencias. Que no hay amor sin sufrimiento, y que aún así, nada te asegura el triunfo. Somos personajes de múltiples vidas, cruces de infinidad de personas. Unas se quedarán y otras desaparecerán, pero todas aportarán. Y al igual que en la vida, nos hemos perdido en un laberinto, buscando la salida a través de las pistas que nos dejan los espíritus con los que tropezamos en nuestra vida, juntando rastros para salvar a quién de verdad lo necesita, a nosotros mismos…

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Acalorados

Nos ha invadido, derramando la pesadez que trae consigo, ralentizando el tiempo tanto que no siquiera el sueño parece real, y ha transformado el descanso en una Odisea. Madrugamos más que nunca y al hacerlo, prometemos que al caer la noche, esa que resiste a llegar, día tras día, nos acostaremos antes, para que los ojos se abran cuando deben sin rechistar y no cuando quieren. Promesas incumplidas que hacen de la noche, un espejismo bañado en sudor. Pesamos más ahora que la energía nos abandona, mientras busca una sombra en la que guardarse y descansar, convirtiendo nuestros pies en plomo, hundiéndonos en los inacabables días, que conforman el verano. Y como atletas sin medalla, han batido récords, calentando nuestras vidas hasta límites insospechados, y haciendo que todos nosotros, nos sintamos, acalorados…

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Que casualidad…

Se encuentra la inspiración en tantos lugares, en los más insospechados, en esos sobre todo. Os he visto, aunque creíais que somos invisibles, valorando todo aquello que los demás, ni pueden, ni saben ver. Os he visto, en una canción, esa que habla de faros encendidos, de manos tendidas y fortunas envidiables. De vidas que se cruzan y de la casualidad de habernos «encontrado en estos tiempos». Porque de alguna forma que no llegamos a comprender, hemos coincidido en este punto concreto, disfrutando los unos de los otros, salvando nuestras vidas cuando lo necesitamos, creando lazos que van más allá de un juego de cartas, y disfrutando como nadie, de una vida que nos ha unido. Tal vez no seamos perfectos, pero procuramos respetarnos, hacer que todos nos sintamos importantes y únicos, aunque creo que lo que realmente nos une, es la forma de ver la vida, como disfrutamos vayamos donde vayamos, y casualidad o no, aquí estamos otro año más… Y los que quedan.

Sois unas de mis fortunas, por eso, esto va dedicado a todos y cada uno de vosotros. Gracias por darme vuestra luz…

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Historia de miedo

Soy oscuridad y me escondo tras la luz. Justo ahí donde el brillo no permite ver, impidiendo que me descubran. Habito en la bipolaridad, en ese cruel juego de destruirme y volver a recomponerme, sufriendo al compás de mis pensamientos. Lucho por detener a la bestia, mantenerla a raya, en mi jaula interna. Allí sólo puede dañar a una persona… Regalo felicidad. No me sobra pero prefiero darla a quién de verdad la merece, y dejo que se acerquen a mí, evitando que conozcan mi verdadero rostro. Detalles sin importancia cuando lo importante no eres tú. Me han tenido por salvador, y han aprendido con dolor, que son más felices cuando estoy lejos. Y trás tantas aventuras, mi fortaleza sigue intacta y oculta mi madriguera. Eso es lo más seguro para todos…

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Olas

Las olas mecen mi sueño, acunando el cansancio que se acumuló tras la ausencia de descanso, la normal consecuencia, de meses de trabajo y fines de semana atiborrados de planes, que hicieron realidad los deseos que fuimos imaginando, entre serie y serie, acurrucados por un sofá, que nos arrastró hasta el sueño, noche tras noche. Le robó el viento el protagonismo al sol, y arrancó de cuajo las ganas de playa, enfriando la temperatura, doblegando palmeras y enfriando un agua que haya ayer, destilada templanza. Sopló, encrestando el agua, murmurando gritos al oído, ensordeciendo al silencio, seguro de que al escabullirse entre los edificios, silbaría, disimulando en su huída. Pero por fin duerme, hipnotizado por la cadencia cansina y tranquila de las mismas olas, a las que despeinó durante el dia y que ahora, mecen mi sueño…

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Destinos

Un desliz y tenemos que volver a empezar. Perdí la cuenta de cuántas veces han sido ya pero rendirse no es una opción. Así que toca volver a ponerse en pie y seguir adelante, cada uno a su manera, cada uno de un forma, buscando las señales que nos marcan el mejor camino hasta nosotros mismos. No ha sido ni será fácil, ya se encarga la vida de las trabas, pero seguimos avanzando, dando pasos en los que abandonamos parte de nuestro Yo para encontrar otros «Yoes», que tarde o temprano, volveremos a dejar atrás, en una infinito círculo, que se agranda a medida que crecemos. Pasos marcados por el dolor, por errores y que transformaremos en la semilla de nuestra liberación. Tendremos que llegar al fondo para poder impulsarnos hacia la superficie. Trabajo de diario, para un logro eterno. Caminamos distintos caminos, pero vamos hacia parecidos destinos…

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