Dudas sin respuesta… He vivido mi vida al revés a pesar de decidir vivirla asi? He malgastado el tiempo o ha sido el aprendizaje que me ha llevado hasta donde hoy me encuentro? Cuántas veces he de errar para hacerlo bién? El mañana está solo en mi mente o forma parte de mi vida? La felicidad ha venido a mi o he salido yo a su encuentro? Soy como soy por la vida que he vivido o la he vivido de esa forma porque soy así? Encontraré lo que busco o me perderé en una busquedad interminable? Seré capaz de encontrar la libertad para ser libre? Entenderé que debo conocerme antes de mostrarme a los demás? Tendré la fuerza de voluntad de conseguir lo que me propongo o caeré en el limbo de la desazón? Encontraré alguna respuesta a mis preguntas…??
Quisiera escribirte en este tema tan interesante y hablar un poco desde mi humilde opinión de la gran duda por excelencia: LA INCERTIDUMBRE.
Su definición de base podría ser “duda”?, indecisión?, azar?, contingencia?, expectativa?, necesidad?, suspense?, ambigüedad?, ascua?, angustia?, escepticismo?, variabilidad?, ……queremos comprender, entender el funcionamiento de nuestro ser,de nuestra existencia, de todo lo que sucede a nuestro alrededor,de tantas cosas a día de hoy inexplicables pero que algún día dejarán de serlo bien porque no le demos el interés que requiere o porque ya no querremos entender más sobre este mundo en el que nos ha tocado cabalgar.
Esa incomprensión, esa angustia, esa duda del que pasará, que te aprieta, que te oprime que a veces no te deja respirar, ni pensar, estando atado de pies y manos por el azar a sabiendas de que el resultado está próximo y que se resolverá indistintamente del veredicto.
Sentencia en mano toca reflexionar del resultado, de entender del porqué de la misma o resignarse escupiendo ese “porqué a mí”. Toca arremangarse, luchar, vivir con pautas distintas marcadas por esa sentencia injusta que colgará sobre tu espalda de por vida. Pero eso sí ahora puedes vivir, la incertidumbre deja paso a la certeza, a los resultados, a la realidad, ya no puede oprimir más porque sus tentáculos han sido cortados de raíz en el momento del veredicto permitiendo respirar de forma libre y pensar sin achacar nadie la mochila con la que vas a cabalgar y que será tú fiel acompañante hasta el día del despido final.