Esos días en los que la soledad ahoga,en los que la culpa pesa más que el consuelo,días en los que mirar al futuro y ver o mejor dicho no ver,esa incertidumbre, la duda de lo que nos acecha.
Sólo queda mirar el presente ,lo que nos rodea,agarrar aquello que nos satisface y saborear cada aliento de esperanza. Volar a lugares insólitos ,trasnochar con cada ilusión e imaginar un mundo lleno de fantasías e ilusiones vanas.
Un relato de Carmen Quesada, el primero de muchos