En la Luz…
Emergió de la oscuridad, dejando atrás miedosos recuerdos e infames soledades. Aprendió a sobrevivir solo comprendiendo entonces cuanto necesitaba la compañía. Descubrió en el dolor la necesidad de alegría. Se adaptó a la situación, camuflándose de vida, sufriendo todo cuanto pudo para saborear mejor el alivio de la liberación. Sigue recordando a todos los que pasaron por su vida y sus lecciones, de las que aprendió para madurar con cada derrota. Guardó sus zarpas para no dañar a nadie más y menos aún a él mismo y se dispuso a regresar. Aquella alimaña se transformó, reconociendo quién era antes de huir, atreviendose a mirar de frente a la claridad, con los mismos miedos que tuvo antes de esconderse pero con el valor que entonces no encontró para afrontarlos. Retornó a la vida sin pensarlo y se incorporó de nuevo a la Luz…