Los miedos y las dudas dieron paso a la confianza. Cambiamos noches desveladas por la añoranza mezclada con la ilusión del siguiente día por camas compartidas y cuerpos abrazados por la luna. Besos torpes e incertidumbres por abrazos confiados y planes cumplidos. El miedo se ha transformado en atrevimiento y ese sentimiento de familiaridad crece por días, dejando atrás las rarezas originadas por la desconfianza. Todo ha ido cambiando. Nos arriesgamos por nosotros, sin tener claro a donde llegariamos y como evolucionarían las cosas. Hemos salvado obstáculos que solo tú y yo conocemos, haciéndonos cada vez más fuertes, porque tras tanta caida, aprendimos a levantarnos con fuerza, sabiendo que no estamos solos en esta batalla. Discusiones que nos han enseñado a mejorar y a conocernos mejor, dejando un rastro de amor y alfombrando el camino que transitamos hoy. Tanto en tan poco y mucho por vivir. Y lo que ha de venir no se parecerá en nada a lo que ya pasó, pero, sea como sea, espero seguir evolucionando juntos…