Es entre lágrimas donde a veces encontramos la felicidad. En la parte más oscura, en el lado triste, ese que va de la mano de la rabia y la impotencia, justo en ese lado, es donde el atisbo de una nueva derrota hace florecer los apoyos necesarios, las muestras de amor y el amor incondicional. Alientos que sostienen, haciéndonos flotar para no pisar el suelo lleno de minas. Palabras que no son mías, arrancando lágrimas y sentimientos que nos hacen sentir importantes. Explicaciones cortas sólo para quién las merece que desatan las respuestas rápidas transformando las noches oscuras en días radiantes. Porque a pesar de todo lo malo, siento que me he rodeado sólo de los buenos…