No esperaba aquel sol radiante inundando la plaza, ni a todos los que allí estuvimos dándonos ese baño de música. Brotaba el agua de la fuente a ritmo de Siloé, que brillaron tanto como el sol que los escuchaba, y fue su voz, el ritmo perfecto para dar paso a Second, sorpresa y no por ellos segundos. No esperaba la baqueta que lanzaron al público y que acabó en mis manos, más como premio del destino por tantos festivales recorridos que por intención del cantante. No esperaba a Shinova, camuflado entre el público y al que le robé una foto. Y no esperaba aquel preludio de lo que habría de venir. Fue en aquel “Rincón exquisito» donde comenzó todo y donde “La niebla» hizo acto de presencia, sin ocultar ni un solo momento la brillantez de aquellos acústicos.
Escalamos hasta el parque, buscando a unos Elefantes que se han hecho más grandes con los años, y más viejos, como nosotros, tal vez por eso, suenan cada vez mejor. Preciosos en sus letras y sabios en sus melodías, transmitiendo la misma energía que antaño. Llegó la noche de mano de sus canciones y se pusieron las estrellas a los pies de Shinova. No esperaba el recital que nos dieron. Supieron elegir los temas y no bajaron ni un solo segundo, haciéndonos bailar “una, otra, y otra, y otra vez». Con sus “Cartas de navegación» controlaron desde el escenario, el tiempo y el ritmo, desbocando a más de uno de los allí presentes, que no querían que aquello terminará, y tras el final de ellos, el principio de Izal. Pusieron rápido sus cartas sobre las mesa: salían a ganar. No hubo “Pausa» entre tema y tema, recorriendo sus» Agujeros de gusano» en busca de la “Mujer de verde». Un paseo que acabaría con “El baile» y huyendo de “El pozo». Espectáculo de luces y sonido, con muchas tablas a sus espalda, y que demuestran porque son de los mejores en el mundo Indie español. Ocurrió así, en Benalmádena. Desnudamos la música para ver su alma y la vestimos de sentimientos. La adherimos a una imagen para retenerla en el recuerdo. La escuchamos y la entendimos. La sentimos y la hicimos nuestra, dándole el significado que tiene para cada uno. La bailamos, la saltamos y la disfrutamos. Le dimos vida. Y la verdad, no esperaba un festival tan grande y familiar, como tampoco esperaba disfrutarlo tanto con cada uno de los que estuvisteis a mi lado.
Ya huele a siguiente, siempre con vosotros…