La Actitud

Fué una noche sin Luna. Estaban reunidos La Esperanza, La Ilusión, Los sueños y El Deseo. La verdad, es que siempre estaban juntos. Los unos sin los otros no sabrían vivir. La Esperanza decía, que el Futuro siempre traía la solución a todos los problemas y que no había que desesperar. La Ilusión haciendo siempre planes y echando una mano a Los Sueños para que la Felicidad inundara el mundo. Y El Deseo, despertando Las Ganas de vivir y descubrir cosas nuevas, haciendo así que el Alma se arriesgue y no caiga en el Desánimo. Todos vivían felices hasta que un día La Tristeza los vino a visitar. Les asustaba con sus historias pasadas, aquellas que ya no volverían pero a las que seguían temiendo. Vino acompañada de Los Problemas, haciendo más díficil la convivencia y la vida. Y lentamente el Deseo desapareció entre tanto problema y La Ilusión y Los sueños fueron a buscarlo. Tampoco regresaron, así que la Esperanza que nunca desfallecía fué a por todos, pero no estando unos no podían existir los otros, así que, La Esperanza, también se perdió. Y llegó La Depresión. Se hizo dueña, trayendo Oscuridad a la Vida. Días sin sentido se adueñaron de todo, El Tedio y El Aburrimiento hicieron acto de presencia y lentamente fueron transformando la Vida en Muerte. Ni el Amor, ni La compresión, ni La Ayuda, que luchaban a diario podían hacer nada. Menos mal que los sostenía La Paciencia. Y fué un día de Sol cuando apareció ella. La Actitud, que venía para ganar esta batalla. Descendió a los infiernos y rescató a Los Sueños, al Deseo,a la Ilusión y a la Esperanza. Estaban en lo más profundo, olvidados. Y junto a ellos, unidos al Amor y a la Comprensión, derrotaron a la Depresión, que huyó llevándose consigo, todas las Tristezas. Y cuenta la leyenda, que desde entonces, la Actitud, es la que guía las vidas de todos. Depende de la Actitud con la que encares la vida,serás o no serás feliz…

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Noches mágicas

Un puñado de amigos refrescando con hielo los recuerdos y recordando el futuro. Confesiones a media luz, ahogadas por la música y unos vasos que parecen no vaciarse nunca. La eterna batalla entre lo que fué y lo que pudo ser, donde cada uno lleva su razón y ninguno la quiere perder. Conversaciones de besugos matando las horas en buena compañia. El orgullo de pertenecer a esta banda de gente y a este pueblo. Un sentimiento tan de todos los que estuvimos que nos fundimos en uno solo, bebiendo y charlando sin querer que acabara la noche, que nos empujaba a cada uno a nuestro lugar sabedores de que al despertar solo quedarían buenos refuerdos mezclados con resaca. Y entre tabaco y pellejo, humo prohibido,ginebras y rones, volvimos sobre nuestros pasos y disfrutamos como solo los culleros sabemos hacer. Porque nos sobra con los amigos para que una noche cualquiera se vuelva mágica…

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Ahogando vergüenzas

Ni siquiera en el mar son bienvenidos. Huyen del horror, del hambre y la desesperación, bucando poder vivir en alguno de esos paises que llaman civilizados. Siria los expulsa y a nosotros nos estorban. Perdieron su hogar y ahora buscan desesperados un lugar donde acampar hasta que puedan regresar a sus casas. Buscan comprensión y un poco de ayuda y nosotros tememos no tener suficiente para alimentar tantas bocas. Y como siempre hemos hecho, damos la espalda al horror pensando que así no existe cuando realmente estamos abandanonando a su suerte a todos ellos. Refugiados los llaman, aunque a mi no me lo parece, porque ni siquiera encuentran ese refugio. Nuestras bocas seguiran llenándose de vergüenzas, maldiciendo a quienes los obligan a huir pero nuestras acciones serán nulas. No moveremos ni un solo dedo y todo esto acabará en el olvido, mientras ellos seguirán huyendo y muriendo por una vida a la que no pueden regresar. Y el mar seguirá escupiendo cuerpos porque ni siquiera él los quiere consigo…

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Errores que pesan

Tenemos la mala costumbre que no valorar lo bueno que ocurre a nuestro alrededor. detalles mínimos, esfuerzos escondidos tras una visita, el sacrificio de lo propio por el bien ajeno. Planes que te desvelan pero que reconfortan al poder cumplirse. Ese regalo que no viene acompañado de ningún porque. Ese roce, esa caricia, esa mirada… Tantas cosas buenas que quedan eclipsadas en el momento que cometes un error. Porque tenemos, sobre todo, la mala costumbre de sobrevalorar lo malo. Un olvido, un descuido que lleva al traste todo aquello que construiste con tanto trabajo. Recordamos más el dolor que sufrimos que la alegría que nos dieron. Una tormenta desencadenada que aniquila cualquier vestigio de todo lo bueno que fué dejando en su lugar un desierto de reproches y tristezas. Arenas en las te hundes aún más cuanto más se piensa en aquello ocurrió. Somos estúpidos, incapaces de ver lo que realmente vale la pena. Somos egoistas, que guardamos todo lo malo en un rinconcito para luego dispararlo en cuanto se presenta alguna batalla. Deberiamos ser mas humildes, reconociendo nuestros fallos para así comprender mejor al otro y saber que por mucho que pesen los errores, está en nuestra mano, aceptar al otro con ellos para que él nos acepte a nosotros con los nuestros.

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Final

Abandonamos otro año más la comida sin medida, el cansado descanso, piscinas y hamacas. Agosto exhala su último aliento y ya se van escuchando las voces de la rutina llamándonos a filas. Acaban otras vacaciones, éstas con sonido a ping-pong y con nuevos miembros en el grupo, deseando que se hagan eternos. Deboramos kilómetros en una vuelta como todas, mezcolanza de necesitarla y de miedo porque todo esto no acabe. Nos quedarán los recuerdos de todos nosotros y la seguridad de que pase lo que pase, seguiremos juntos sea donde sea. Llega el fin de estás vacaciones y la cuenta atrás para las próximas…

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Luz expandida

Desperté cuando el silencio todavía era dueño de la mañana. El cielo aún decidía de que color se vestiría hoy y el mar mecía aún el sueño de la noche. Todos dormían, menos mi sueño, que quiso madrugar para ver como el Sol trepaba el horizonte tiñiendo de rojo cobrizo todo cuanto tocaba. Lentamente el día amaneció, y la luz se expandió, el cielo decidió de que color vestirse y el mar volvió a sonar. La vida resucitó y el mundo volvió a girar. Ya camina firme el día, luminoso y radiante, deshaciendo con su luz, todo lo que la noche construyó…

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Volver

Punto de partida… y de regreso. La Estrella Polar de nuestras vidas, esa que siempre señala nuestro norte. Crecemos entre amigos, constelaciones de gente que brillan en nuestro cielo alumbrando nuestros días y haciéndose indispensables para que todos seamos quienes somos. Crecemos, cambiamos pero no olvidamos nuestras raices. Hubó quién abandonó el barco y decidió buscar nuevos horizontes, otras metas, como todos, pero, unos porque aspiraban a mucho y creían que lo que dejaba atrás no valía nada, y otros, porque en la huída fueron desangrandose de recuerdos, lo cierto es que fueron olvidando aquello con lo que crecieron. Los que quedamos, afianzamos nuestra unión, enraizándonos más a la tierra que nos vió nacer, valorando a cada uno de los miembros de este bosque que nos protege de tampestades y noches oscuras y fuimos apartando sin remedio a aquellos que se fueron, sin entender, como pudieron vivir sin el aroma de su pueblo. Hoy regresan, en un goteo incesante de vidas truncadas, anhelando todo aquello de lo que huyeron, sabedores de que las estrellas brillan más, si son parte de una constelación…

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Viento

Entre las palmeras, olvidando el sigilo, vuela esta noche el viento. Ha callado las olas que hacían patente al mar y esta noche sólo lo intuimos. Ni siquiera su olor llega aquí espantado por una brisa enfadada que se transformó en viento. Todo habla a su paso, gritándonos con descaro, que olvidemos los días calurosos porque ahora es él el dueño del verano. Y mientras las luces de las habitaciones se van apagando una a una, intento averiguar si lo que dice es cierto o sólo una mentira para que abandonemos nuestras vacaciones y hacernos regresar a nuestro hogar antes de tiempo…

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Evolución

Los miedos y las dudas dieron paso a la confianza. Cambiamos noches desveladas por la añoranza mezclada con la ilusión del siguiente día por camas compartidas y cuerpos abrazados por la luna. Besos torpes e incertidumbres por abrazos confiados y planes cumplidos. El miedo se ha transformado en atrevimiento y ese sentimiento de familiaridad crece por días, dejando atrás las rarezas originadas por la desconfianza. Todo ha ido cambiando. Nos arriesgamos por nosotros, sin tener claro a donde llegariamos y como evolucionarían las cosas. Hemos salvado obstáculos que solo tú y yo conocemos, haciéndonos cada vez más fuertes, porque tras tanta caida, aprendimos a levantarnos con fuerza, sabiendo que no estamos solos en esta batalla. Discusiones que nos han enseñado a mejorar y a conocernos mejor, dejando un rastro de amor y alfombrando el camino que transitamos hoy. Tanto en tan poco y mucho por vivir. Y lo que ha de venir no se parecerá en nada a lo que ya pasó, pero, sea como sea, espero seguir evolucionando juntos…

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Viaje

Despertamos antes que el día intentando seducir a la Luna para que nos acompañara. Pero cansada de toda la noche cedió el testigo al Sol y con él partimos en busca de una Isla llena de Mágia. Una montaña a lo lejos era nuestra guía y aunque empezó el camino tumbada, a medida que nos acercabamos, se iba levantando, y al llegar junto a ella, ya no estaba. Se esfumó como las horas que nos llevaron hasta Sevilla y a cuando el Sol ya quemaba, llegamos a aquel recuerdo de lo que fué la Expo. Entramos como aventureros en busca de las atracciones, en las que nos mojamos en caidas vertiginosas, volamos sobre railes en giros impensables y bajamos sobre aguas tranquilas que con el paso del tiempo se volvieron indomables. Andamos una historia de piratas con aventuras de juguete, espantamos la calor a base de fuentes inacabables y disparamos a bucaneros que insistian en asustarnos. Y llegado el mediodia, cambiamos troncos por toboganes, por donde nos dejamos caer haciendo subir la adrenalina para luego volver a calmarla en una piscina en las que las olas eran las reinas. Cansados volvimos sobre nuestros pasos para volver a disfrutar de cada una de las atracciones apurando así las últimas horas y cuando la noche volvió a ser la dueña del día, vimos como las fuentes de El Lago, daban vida a unos caballos que bailaron al son de la música, poniendo belleza y punto final a un viaje al que sólo le faltó una cosa, haber subido a la caida libre y así haber estado más cerca aún del cielo, de lo que ya estuvimos…

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