Somos el resultado de nuestros errores. Fallar una y otra vez, tropezar y levantarse, errar; ese es el camino del aprendizaje, la senda del crecimiento y de la consciencia, consciencia, que vamos despertando, más por dolor que por alegrías. Vivimos donde nos ha tocado, no donde nos gustaría, encadenados a unos bucles que intentan hacernos prisioneros, impedir que pensemos, que tomemos decisiones que nos conduzcan a ser, realmente libres. Nos cubrimos con máscaras invisibles, que ocultan nuestro verdadero yo, dejando ver a los demás, la parte que quieren ver, la que les mostramos, para así, mantenerlos cerca del monstruo, que realmente llevamos dentro, y ver si ellos son capaces de liberarnos de él. Es la naturaleza humana, cruel por definición, dominante en la práctica y mentirosa por naturaleza, animales sin más, inmersos continuamente, en buscar a toda costa, la salida del laberinto en el que se pierden nuestras mentes. Y esa mente, es nuestro verdadero poder y a la vez, nuestra gran debilidad. Sólo debemos encontrar las respuestas, unir recuerdos y aprender de los errores, para descubrir, quienes somos realmente, en un acto de valentía y entendimiento, que nos lleve a comprendernos a nosotros mismos. Está el camino plagado de Dolores, en cual de ellas te convertirás…?
WW