Resucitado

Resucité, de la pronta muerte, que vino a buscarme injustamente, sin tener siquiera mi permiso. Resucité, entre el silencio y el olvido, volviendo a abrir los ojos de aquellos que ya celebraban mi ausencia. Resucité, harto de no ser, desaparecido en una tumba que aún no me correspondía y en la que me acomodaron más por obligación que por necesidad. Resucité, traído de la mano de segundas oportunidades, empujado por «el repite y suerte» de un juego del que era complicado escapar. Resucité que no reviví, porque lo que ya había vivido no se volverá a repetir. Resucité cargado de miedos otra vez, y de ilusiones también, porque vuelvo de nuevo a respirar sabiendo que antes o después, volveré a morir otra vez…

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