Deberíamos olvidar el sexo, las razas, el color y las diferencias ideológicas. Deberíamos olvidar cualquier cosa que nos aleje y nos separe, dejar atrás todas las diferencias y enterrar las catalogaciones que nos ubican en uno u otro lugar. Deshagámonos de lo rancio, de lo que creíamos cierto o nos quisieron hacer creer, de todas esa normas y leyes que ya no tienen cabida en esta sociedad. Seamos distintos todos y cada de nosotros pero en igualdad de condiciones. Aprendamos a no distinguir entre hombres y mujeres y seamos simplemente personas, evolucionemos hacía la igualdad, esa que da las mismas oportunidades a todos haciendo de cada decisión algo justo y equilibrado. Que el sacrificio sea el mismo para todos y las recompensas también. Hablemos el mismo lenguaje, gritemos a la vez, y de una vez por todas, pongámonos manos a la obra sin vergüenza a ponernos un delantal…
A las mujeres y hombres que creen que este mundo se puede cambiar