Irrepetir

Lecciones de vida las que nos hacen crecer, las que nos aclaran el pasado para decidir sobre el presente. Golpes, tropiezos y obstáculos. Alegrías, vuelos y regalos. Pistas sobre las decisiones que deberemos tomar. Las piezas que deberemos encajar para que el puzzle muestre una imagen nítida de la vida que queremos vivir. Todos los sentimientos al servicio del aprendizaje en un reguero incesante de lecciones que envejecen con nosotros, marcando las lineas rojas que no queremos volver a pasar, como el tiempo marca nuestro cuerpo de arrugas. Vamos llenando nuestro trastero de vida, ocupando cada espacio de recuerdos que nos harán comportarnos de una manera o de otra, volcando la balanza hacía un lado o hacía el otro, dependiendo del dolor que hayamos sentido y acumulado. Tomaremos una dirección, que creeremos correcta, basada en la anterioridad de nuestras vivencias, buscando nuestra felicidad y huyendo del dolor. Pero no sabremos a ciencia cierta si será así. Porque tal vez aún tengamos claro lo que queremos, pero con el paso del tiempo, si que sabremos, que cosas no queremos volver a repetir…

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Conoce

Buscarnos más allá, cuando aún, no nos hemos encontrado aquí. La terrible infamia de desperdiciar el ahora por un después mejor, hipotecando nuestra alma por salvarnos, encontrando así sólo, nuestra destrucción. Una maraña de dudas, una bola de lana con la que juega el destino, que ronrronea de satisfacción sin dejar que desatemos la medeja. Deberíamos tratar de comprendernos más, de viajar tan adentro de nosotros mismos, que nuestro exterior, fuera la más bella incógnita. Nos escondemos tras la máscara de la vida. Ocultamos nuestros más bajos sentimientos entre la normalidad de los días. Y queremos hacernos creer que somos mejores de lo que somos porque tal vez así, seamos en realidad mejores. Pero sólo hay una forma de conseguir mejorar. Conociéndonos aquí y ahora. Ser conscientes de nuestra persona, sin querer ocultar nada. Convivir con nuestras virtudes y defectos, intentando mantener el equilibrio, viviendo en paz y sabiendo que en ocasiones la balanza se inclinará, pero si tienes la valentía de volver a equilibrarla, lograrás la paz que permitirá vivir plenamente hoy, sin preocuparte del mañana. El conocimiento propio,es la base del conocimiento ajeno…

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El Abismo

Te acercas con miedo y miras de reojo. No hay fondo en aquella profundidad llena de silencio y oscuridad. Allí donde van a parar los derrotados (o eso nos han contado), allí donde el miedo tiene miedo de ir (eso nos ha inculcado), allí donde todo acaba (o eso creemos). Intentas mirar por el retrovisor, buscando pasados que te ayuden a huir de este presente que te ahoga y trazas líneas en un intento por marcar lo correcto de lo incorrecto. Es entonces cuando piensas, cuántas de ellas traspasaste para poder sobrevivir, cuántas de ellas para sentirte vivo y cuántas para encontrarte a tí mismo. Te asomas temiendo caer. Sólo dos opciones, quedarte y morir o saltar y morir. Una manada de sentimientos acude a tí, devorándote mientras, inmóvil, decides como acabar, siendo un cobarde o un valiente. Y mientras observas como la oscuridad torna cada vez más negra, te das cuenta que debes dar el siguiente paso. Y con el miedo por bandera, decides saltar para salvar tu vida, arriesgando todo a un abismo, que te dará las respuestas, sólo, cuando caigas en sus brazos…

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Historias Secundarias

Días gemelos, sin empieces ni finales. Uno tras otro en un goteo incesante llenando el vaso de la vida que acabara como todos, desbordado. Olvida el ahora y recuerda el ayer, despertando todas las mañanas en la misma, porque para él ya no existe otra.
Semanas inacabables que empiezan con la misma rutina. El trabajo diario para saciar a los bancos y al estómago. Las deudas tras las esquinas, esperando ser pagadas, acechándonos, esperando recuperar cuanto antes, aquello que nos prestaron. No tienen piedad ni fin.
Meses contados, cerrando círculos y años. Repitiendo los nombres que nunca cambian y trayendo con ellos, Estaciones y Festividades. Frío y calor, alternando con la lluvía y la sequía. Colores que aparecen y desparecen dependiendo del mes que toque, pintan un mundo repleto de vidas.
Historias secundarias, desconocidas ocultas tras las grandes noticias. Gente que se levanta a diario para que el mundo siga girando. Anónimos de la vida trabajando duro para que los perdidos puedan encontrarse, para sostener las familias, para sobrevivir mes a mes. Actores secundarios a los que no ponemos nombre, pero sin ellos, está gran película, no tendría éxito…

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El Mensaje

Jamás una palabra había despertado tanto deseo. Se había encendido la noche apagando al día ya caduco, y el sofá me abrazaba, cobijándome del cansancio que había ido acumulando desde que el alba me despertó con el sonido del amanecer. Mi cuerpo, atrapado entre cojines, retozaba entre palabras que escapaban del televisor, poniendo voz a las historias diarias que entristecían la realidad. Mis pies asomaban por el otro extremo del sofá acariciando el frío que que quería entrar por debajo de las enaguas y que la calor del brasero espantaba sin descanso a la vez que mecía mis ojos, transformando las voces de la tele en una nana que me arrastraba hacía el irremisible sueño. Y camino del dormir, tu recuerdo me asaltó, queriendome acompañar al mundo de mis sueños, del que tú eras la dueña aunque jamás lo habías visitado. Tu cuerpo voló hasta mí, abrazándome en esta caída a las profundidades del sueño. Venías desnuda, mostrando tu cuerpo sin vergüenza y ofreciéndomelo sin pudor. Dormía y despertó mi deseo. Dormía y despertó la pasión. Soñaba y anestesiaste mi corazón. Hiciste conmigo lo que quisiste. Anulaste mi ser, para deshacer mi alma. Me amaste y te dejaste hacer. Besos y caricias nos abordaron, conquistando el navío de aquella pasión. No quería despertar y abandonarte allí. Pero fuiste tú quién me obligó a hacerlo… El móvil que descansaba junto a mí, se iluminó vibrando sin pasión arrancándome de tú lado a la fuerza. Un mensaje de madrugada y tu nombre en la pantalla. Pasaste de los sueños a la realidad en sólo un sonido. Y tres letras acabaron de despertar mi deseo por tí, «VEN…»

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Miradas

Miro hacía atras y te recuerdo. Belleza inalcanzable, ni tan siquiera soñada, porque jamás imaginé que existiera algo tan bello. Desconocidos nexados por el destino, viviendo cada uno su vida, sin saber que caminabamos hacía el punto en que ambas se cruzarían. La seguridad de que la posibilidad de «algo más» estaba de descanso y la tranquilidad de la realidad más cruda, hizo que los nervios se relajaran y perdieran su nombre. Y ahí comenzamos a sumar con poca confianza, recelosos del resultado y más pendientes de los miedos que de encontrar una solución a tanta inseguridad.
Te miro ahora y te veo. Me sigue cegando tanta belleza, que aún sigo soñando pero que ahora puedo tocar. Nuestros destinos caminan de la mano buscando aterrizar en aeropuertos más tranquilos en los que la niebla no esconda los caminos. Ahora queremos más y la situación despierta el nerviosismo, al que intentamos aplacar con todos esos besos que nunca imaginamos que nos dariamos. Sobran mantas en verano y faltan en invierno, esas estaciones por las que ya hemos pasado entrelazando futuros y piernas. Y miramos al mañana, busándonos sin prisa, intentando no imaginar, lo que tal vez, jamás será…

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Huidas

Habíamos huido tantas veces que olvidamos porque lo hacíamos. Se convirtió en nuestra manera de vivir, convirtiéndonos en eternos cobardes. El aire de ahora era distinto al de antes pero a nosotros, nos sabía igual. Lo necesitábamos para sobrevivir, aún sabiendo que su toxicidad, acabaría con nosotros. Valentías por demostrar en la vida y atadas a ellas, la Paz que nunca encontrabamos. Me agarraba al rosario de tus besos buscando el perdón que no encontraba en mí mismo y aprendimos a mirarnos a los ojos sin tener que volver la cara. Nunca un castigo, fué tan deseado. Y fué aquel día que nos detuvimos hartos de huir, que nos encontramos de verdad. Nos plantamos deseando crecer, agarrados a la tierra que tanto nos vió correr. Nuestros besos despertaron valentía, ahogaron el pasado y trazaron un futuro, boceto de lo que tal vez sería, o no…

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Sol y sombra

Cuando se va el sol, llega la sombra… Se habían retrasado las respuestas así que hubo que imaginarlas y así fué como se creó todo el Universo y nos perdimos en él. No había mapas mostrando el camino, sólo la certeza equivocada, de que lo que imaginaba, era real. Y así emergió de nuevo la rabia, el llanto y la desesperación que arrastró a un agujero negro todo lo bueno que se había creado. Las preguntas que no se hicieron, tenían las respuestas, y las respuestas inventadas, jamás debieron nacer. Las voces agitaron el silencio, las palabras hirieron de muerte, y tan sólo el dolor del otro, trajo la tan deseada calma. Hubo tiempo de huir, pero nadie quiso hacerlo porque no aún no era el momento de rendirse. Así que el Universo sigue girando. Soles iluminando todo cuanto tocan, arrancando a girones la oscuridad. Y aquí en la tierra como en el cielo, la Luz crea las sombras, porque realmente, cuando se va el Sol, llega la Oscuridad…

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«No entendía de palabras»

Llegó como todos, sin avisar, y como todos se quedó aquí. Eso fué lo único parecido que tuvo con los demás, porque el resto, creó la diferencia. Caperucita perdida entre Lobos, perdiendo la inocencia entre aullido y aullido. Ni siquiera las flores dieron color ni el sol secó el barro. El camino se llenó de obstáculos creando aquello que el mañana traería. Sus labios se quebraron y el corazón descompasado ya no volvería a bailar. Se levantó en armas y construyó una armadura que olvidó quitarse en tiempos de paz. Tras de sí tierra quemada y corría para no asfixiarse con el humo que provocaba en su huída. Aprendió a desconfíar y olvidó buscar la belleza en lo malo, convirtiendo los días, en batallas infinitas. Lentamente abandonó el lenguaje mientras se dedicaba a rugir y bramar. Y cuando quiso acordar, se dió cuenta, de que ya no entendía de palabras…

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En modo personal

Grandes, altos… así son los tacones con los que te has presentado en mi casa. Van a juego con tus piernas, infinitas…. Una música suena de fondo, tranquila, relajante y sólo la luz de unas velas, son testigos de nuestra cita. Tu silueta se mueve al compás de las llamas de las velas y éstas, parece que bailaran al son de la música. Estás ahí, delante de mí, como tantas veces había imaginado. Mi mente vuela intentando imaginar que llevarás debajo de ese abrigo pero no hace falta. Te acercas a mí, lentamente, con mucha sensualidad. Tus caderas se balancean, tus piernas dan pasos firmes pero elegantes, como si los zapatos formaran parte de tu cuerpo. Y justo delante de mí, con mucha tranquilidad, te quitas el abrigo. Se desliza por tus brazos cayendo tras de ti. Has vestido tus piernas con medias y ligueros, que te hacen más sensual y atractiva. Y tu ropa interior, del mismo color que los zapatos, hace que me sea imposible quitarte los ojos de encima. Tu sola presencia me pone nervioso y la visión de tu cuerpo me excita. Lo sabes y giras sobre ti misma para que, entre sombras, pueda verte. Mis manos ansían tocar tu cuerpo, mis labios besar los tuyos y todo yo te desea. Llevo rato empalmado. Me acerco a ti…
Mis manos te rozan como si tuvieran miedo de hacerte daño. Dibujan tu cuerpo. Tocan tus piernas, tus caderas, tu cintura, tus pechos… Mi boca se acerca a tu cuello, tu vello se eriza y cuando notas mis labios sobre ti, gimes… notas como tus pechos se endurecen y tus pezones se han puesto tiesos. Estás muy excitada, tanto como yo. Mis labios besan tu cuello, lo muerden y van subiendo hasta tu boca. Nuestras lenguas se enredan. Mis manos pellizcan suavemente tus pezones. Nuestras respiraciones se aceleran y nuestros cuerpos se buscan. Quieren rozarse, sentir el sexo del otro. Mi mano se desliza hacia abajo… Estás muy mojada. Abres un poco las piernas. Tu sexo quiere mi mano y mi mano quiere tu sexo. Gimes… Me pides más. Mis dedos encuentran tu clítoris y lo acarician suavemente. Tus pechos también quieren y llevas mi cabeza hacia ellos. Me das un pezón y mi lengua hace que se ponga duro. Mis dedos siguen masturbándote, a ratos suave, a ratos fuerte. Tu cuerpo se arquea, tiembla de placer, se agita de excitación. Y sin esperarlo mi dedo entra… Te desbordan las sensaciones. Estás tan excitada que te puede el deseo y el instinto se adueña de ti. Quieres follar, que te folle. Mi dedo entra, sale y con cada movimiento te estremeces. Tus manos desean tocar también. Como puedes desabrochas mis pantalones. Los bajas y buscas bajo mis boxes lo que tanto deseas. Está enorme, muy mojada y empiezas a masturbarme, muy fuerte, con violencia. Grito, de placer. Mis dedos te masturban, tus manos me masturban. Nos vemos entre sombras y nuestra excitación aumenta. De un empujón me sientas en el sofá. Te pones en cuclillas delante de mí y mi polla, hinchada de excitación, queda a la altura de tu boca. Me miras a los ojos y empiezas a chuparla. No puedo evitar gritar, me agito. Mis músculos se tensan. Y mientras una mano me masturba a la vez que la chupas, la otra juguetea con tu clítoris. Notas como crece por momentos, como se calienta, como se humedece. Quiero correrme y a la vez no quiero que esto acabe. Tus dedos te follan y notas que vas a explotar también. Y sin dejar de chupar, exploto, al mismo tiempo que tú. Gritamos, gemimos e intentamos buscar aire…
Te levanto y nos tumbamos abrazados. El instinto se fue y vuelve el cariño…

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