Tierra, aire, y…

Nos reclamaba el camino, el que debíamos atravesar para poder empezar. Hace tiempo que comenzó el viaje entre secretos desvelados y cambios de última hora. Abandonamos un crucero que ni tan siquiera llegamos a pisar y nos embarcamos en una aventura aún mayor, pero menos costosa. Fuimos uniendo puntos en el mapa, conjugando líneas ferroviarias y aéreas a través de la Italia que queríamos ver y nos dispusimos a encajarar las ciudades como en un rompecabezas, buscando que ver y donde dormir. Trazamos planes llenos de ilusión, imaginando un viaje hacia tierras extrañas donde descubriríamos un país tan lejano del nuestro y la vez tan parecido. Y entre el nerviosismo y la incertidumbre marchamos de madrugada, a través de la tierra que conducía al aire, ese que nos traería sobre sus lomos hacia el inicio de todo. Un vuelo a través de las nubes, y la familia tocó tierra en Milán. Es curioso como se parecen todas las ciudades y como ese “algo» diferente que imaginas no es tan distinto al de la tuya. Son más las costumbres, el idioma, que la propia cuidad en si. Pero gusta cambiar de aires, respirar otra cultura y pisar tierra desconocida. Trenes y autobuses en un concierto afinado, para unir un país que rezuma historia por los cuatro costados, y unas ciudades tocadas con la varita de la antigüedad que luchan por no perder el tren de la modernidad…

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Ejemplos

Espera. No regales el tiempo a la nada, a ese vacío silencioso que queda cuando ya no hay nada que hacer. Espanta al aburrimiento, haz que huya, asustado por los planes trazados, por todo aquello que quieres hacer o por la improvisación inconsciente que transforma los días, en algo más que abrumadora rutina. No tengas prisa, pero tampoco te detengas. No abandones los segundos a su suerte, abocándolos a una muerte segura, y desperdiciando su compañía, aunque sea por un instante. Traspón, de la mañana a las noche, incansable, insaciable, haciendo de cada día una nueva enseñanza. Auna actitud y aptitud, fuerza de voluntad y trabajo. Trasmite, hazte visible, que te sientan, que tu fuerza llegue a todos los rincones y crea el mundo a tu alrededor como tú quieres que sea. Se luz, “llenando cada espacio hueco que se va encontrando», e ilumina, ahuyenta a la oscuridad haciéndola retroceder hasta el borde del precipicio. Allí se verá, quien puede con quien… Y se paciente, sobre todo, porque si crees en lo que haces, si crees en lo que eres, conseguirás cuanto te propongas. Estampa tu firma en este mundo, que sepan que exististe. Verás como antes o después, serás ejemplo para otros. Es sólo cuestión de paciencia…

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Albumes y tormentas

Y llegó la calma. Y con ella la persona que somos, que no siempre tiene que ver con quienes fuimos. A veces son sólo retazos, breves pinceladas de recuerdos que se disipan en el tiempo, que intentamos amarrar, pensando que en ellas están las respuestas al momento en el que vivimos. Pero lo cierto es que el tiempo que va quemando días, años, vida, y lo único que importa, es el presente, el ahora que habitamos, ese que en un futuro nos dirá si mereció la pena la vida que vivimos o si por el contrario, pasamos de puntillas, pensando que pudimos hacer más, disfrutar más, vivir más. Vuelve la nostalgia en forma de fotos, de lo que fuimos. Amores jóvenes, imperfectos, igual que ahora, sólo que ahora, somos más conscientes. Chicos de instituto que intentan regresar sobre sus pasos, para no caer en el olvido, en quedadas cuarentonas que nos muestran como hemos cambiado. Y mientras tanto la vida sigue, y “nada es suficiente». Ni los fracasos, ni las ilusiones, ni las mentiras; ni todos aquellos que no aparecen en las fotos, pero que completan los álbumes de nuestras vidas. Almas que se unen a nosotros sin razón aparente y que vienen a enseñarnos algo. Hilos que unen y enmarañan existencias, haciendo extraños compañeros de viaje. Buenos ratos y tormentas, que nos darán la clave de quien va de paso o quien se queda, de quien se fue y quien regresa. Lo sabremos cuando llegue la calma…

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Love of friends

Pasan los años, retorna el pasado. Vuelven muchos de los que se fueron buscando su vida en otro lugar, construyendo su futuro lejos de aquellos niños que fuimos. Veranos en pandilla, comiendo pipas en cualquier tranco, descubriendo rulos bajo las estrellas, sin tan siquiera imaginar, como serían nuestras vidas. Casi todos nos casamos y casi todos nos divorciamos, evolucionando hacia las personas que hoy somos, aprendiendo que no hay victoria sin derrota, ni crecimiento sin dolor. Es la vida en movimiento, que no se detiene por nadie, mucho menos por nosotros. Pero hemos sabido adaptarnos, coger el paso para no desafinar. Disfrutar del momento y de los seres que lo llenan, y aquella pequeña pandilla de tres, hoy se ha multiplicado y ya son seis, todos necesitados de buenos ratos, todos deseosos de los demás, de la compañía, de la charla, de imaginar la vida del otro valorando así la tuya, y tal vez, alimentando nuevas ilusiones para futuras fechas. No se que tiene este pueblo y su gente, que une sin atar, que atrae sin agobiar, que penetra dentro de ti, y ya no puedes pasar sin él. Y es que por muy lejos que te vayas, por muchas aventuras que corras, lo mejor siempre está aquí. Los Nogales nos han vuelto a reunir, poniéndonos en común y cortándonos como pedacitos de pizza, todo para ponernos al día de nuestras desdichas y alegrías. Todo para unir más si cabe una amistad que no hace más que hacer feliz a todo aquel que la toca…
Para la “Quedada veraniega”. Ayer, hoy y siempre

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Lugares comunes y frases hechas

Partí con el sol a punto de caer, sostenido tan sólo por el fino hilo de la tarde, que ya se rendía al poder de la noche. Devoré kilómetros y acorté el tiempo, para llegar allí, justo cuando la Luna pasaba revista. No bajamos el equipaje, nos importaba más aprovechar el tiempo, así que huimos a la Ronería, donde nos colamos por la ventana. Somos así de raros… Entre Jazz y Blues cenamos y charlamos, reafirmándonos en la creencia, de que la inteligencia no siempre va acompañada de un buen currículum y que lo interesante, es mucho menos aburrido que lo convencional. Paseamos, buscando caras talladas en roca, o eso dice ella. Yo sigo buscando… Visitamos el Mar, ese de orillas infinitas y arena dorada, y sin pedirle permiso nos revolcamos en sus aguas, algo alteradas por la visita. Y de ahí, fuimos en busca de un Caldero. Pescado y arroz separados, y a la vez tan exquisitos en el plato típico de Santa Pola, que hizo de anfitriona con su puerto mientras seguíamos hablando sin parar. Supongo que los buenos ratos siempre están acompañados de palabras, con las que grabas los momentos para que no se pierdan en el olvido. La Marina y su Spa nos recibieron y durante dos horas, el agua, las burbujas y el vapor, nos relajaron, acrecentando las ganas de no querer salir de allí.
Durante día y medio disfruté de “La mejor tierra del mundo» de manos de la mejor de las compañías, que convirtió su tierra en lugares comunes, y entre charlas y frases hechas, disfrutamos como sólo los raros sabemos hacer. No había expectativas, tal vez por eso, salió todo tan bien. Visité Alicante y sus alrededores, y el plumero fue testigo de como se disfrutan las noches sin calor…
A Mayte y su tierra, maravillosas ambas
Pd: Rocco, espero que no me guardes rencor…

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El sexo y sus alrededores

No se trata sólo de follar, ni mucho menos, ni siquiera este relato. Porque me gustan los besos, el roce de unos labios y todo lo que despiertan, la humedad que atraen y el deseo que atesoran. El despertar de la imaginación, bailando con lo que vendrá después, o más bien, lo que gustaría que llegara. El pacto de dos para seguir adelante y aventurarse a descubrir nuevos paisajes. Dos mundos a punto de estallar, de placer, transformando su Universo tras el Big Bang. Me gustan las caricias, esas que erizan, las que te arrancan hasta el último gemido y te obligan a cerrar los ojos, tratando de adivinar por donde caminan los dedos. El juego del tú y del yo, la matemática perfecta en la que, cuanto más doy, más recibo, y en el que tu placer, es inversamente proporcional al mío. Mordiscos, para arañar tu piel, marcando el momento. Pellizcos de mi boca que se empeña adentrarse en la Sabana de tu piel, sin mapa, sin miedo, todo por averiguar, si era tan dulce como pensaba. La constante e imparable crecida de un río que desembocará en un mar en calma. Y el respeto, eso sobre todo, con o sin amor. De tratarnos de Tu a Tu, en un vaivén de sensaciones donde ambos estamos condenados a ganar, porque de eso se trata, sólo de ganar. Y lo confieso, me gustas follar, pero aún mas, el sexo Y sus alrededores…

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Evidentemente

Evidentemente era claro, no tanto como pensaban pero lo bastante como para creer en él. Infundía seguridad, aunque en su interior era el más cobarde de todos, pero tenía la grandeza de esas palabras que con sólo pronunciarlas, sentaba cátedra. Creció buscando la verdad y solamente la verdad, por eso le gustan las cosas claras, esas que no dejan lugar a dudas. Quedó en evidencia más de una vez, peligrando su significado, pero logró recomponerse, y acabó por ser quien es hoy en día, evidentemente. Hubo quien quiso parecerse a él, pero Naturalmente no era lo mismo, aunque lo parezca. No aseguraba tanto, porque no tenía pruebas, así que trataba de engañar con la naturalidad que le caracterizaba, pero a poco que le achucharas, se venía abajo, confesándolo todo. Evidentemente nunca quiso vender a nadie, tan sólo corroborar lo que ya era obvio, y aunque pareciera un poco soberbio, sólo hacia lo que le parecía correcto. Era cuestión de valores, de la ética más extrema, que no dejara pasar ni una sola oportunidad, en poner de manifiesto cualquier opinión, buena o mala, que tuviera meridiana claridad, dejando así constancia de que, evidentemente, las mentiras no iban con él. Pero no todo era tan claro. A veces dudaba, cuando, tras oír todas las versiones de la historia, se ponía en lugar de los demás, procurando entender las razones ajenas, y que le hacían no ver el veredicto que en un principio era tan claro. Y es que un Tal vez no es tan evidente, ni la certeza tanta, cuando duda de ella misma. Evidentemente, todo esto no son más que conjeturas…

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El chico invisible

Fue duro mirarse en el espejo y no verse. Recordaba aquel momento y aún sentía las puñaladas del dolor, las típicas preguntas que entonces quedaban sin respuesta o mejor dicho, que prefería no responderse para no agrandar la herida. Lo peor no era no verse, era no sentir, no sentirse. Siempre fue algo raro, diferente, pero aprendió a camuflarse, a mostrar a la gente lo que querían ver de él. Se convertía en lo que pedían para que lo aceptaran dándose a los demás antes que a él mismo. Era cobarde pero sobrevivía. Siempre soñaba con ser otro, con ser alguien que no era. Tal vez pensara que él no valía tanto la pena ni era tan grande como el otro con quien soñaba ser. Se perdió. Lentamente se difuminó, haciéndose traslúcido, pasando a través de él la vida. No sabe con exactitud donde estuvo el punto de inflexión. Lo que si sabe, es que en su interior jamás dejó de habitar su verdadero Yo, que un día se reveló contra él mismo, y decidió que era hora de quererse, de valorarse. Y emprendió un camino largo y duro. La búsqueda de respuestas y de él mismo. Aprendió a conjugar el Yo con los demás, porque no está reñido, aunque cambió la prioridad. Dejó de ser lo que querían que fuera para ser lo que él quería ser, aunque pareciera egoísta. Aprendió que quería y sobre todo, lo que no, tomando conciencia de sus gustos, y los años le han enseñado a no hacer nada que no le apetezca hacer, a escoger a quien quiere a su lado y a quien no. Ahora camina con la cabeza bien alta, seguro de quien es. Desprende energía, sentimientos y procura transmitirlos, que el mundo está necesitado de ambas cosas, pero no se olvida de él. Ha aprendido, que cuanto más se quiera, más podrá dar a los demás. Se siente feliz y hace tiempo que dejó de ser invisible. Por eso ahora se ve y lo ven…

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Secretos

Fue sólo un instante, tal vez algo más de lo normal, amagando con sentarse a la mesa con nosotros, pero como buena Estrella fugaz, apareció sin avisar y cruzó el cielo para desaparecer tras una estela de deseos. Nosotros andábamos entre historias de unos y de otros, de gente que pasó por nuestras vidas y de las que siguen en ellas, por ahora o para siempre. Aún buscamos saber si será el destino o nosotros quien lo decida. Hablamos con descarnada sinceridad de lo que sentimos, de lo que vivimos, de cuanto nos ha costado llegar hasta aquí, de cómo somos y porque. Tampoco estuvimos de acuerdo en todo, ni falta que hacía, sólo escuchamos y pusimos sobre la mesa y al abrigo de la noche, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, que no es poco, pero es fácil con gente que respeta aunque no comparta. No juzgamos, a nadie, porque hemos aprendido que no conocemos todas las razones que llevan a tomar una decisión y sin ellas, el veredicto sería injusto. Así que disfrutamos de nosotros, incluso cuando brotaron las lágrimas porque, que sería de esta reunión sin ellas, además de las risas y del cariño. No, no somos planos, ni queremos serlo. Queremos vivir y todo lo que eso conlleva. Queremos sentir aunque duela. Queremos que nuestra vida merezca la pena. Al final apretó el frío y tuvimos que abandonar aquel cielo estrellado, llevando secretos compartidos que jamás contaremos y dejando para nosotros otros que no contamos, esos que forman parte de nuestro yo mas profundo, de nuestra vida menos visible. Esos secretos que nos cruzan como las Estrellas fugaces. Hay alguien que no los tenga…??
A mis primas, por otra noche maravillosa. Vosotras si sois Estrellas…

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Historias del tiempo

Fue desde muy temprano. Bostezaba aún el día con los ojos entreabiertos para retener a la Luna junto a él e impedir al Sol que la espantara. Pero no pudo impedirlo y la luz se adueñó de todo, poniendo en marcha de nuevo, el tiempo que paramos con el sueño. Comenzaron las horas a caminar, poniendo orden en nuestro día, ubicando cada cosa en su lugar y nombrando nuestras obras. Rutina la llaman, obligación impuesta para poder sobrevivir en un mundo que a ratos, se nos antoja maravilloso, aunque las noticias y algunos que nos rodean, se empeñen en hacer que parezca peor. Paso inexorable, por mucho que nos empeñemos en pararlo, aunque sólo sea un segundo, pero los minutos no se dejan engañar y continúan su marcha sin mirar atrás. Son ellos los que rellenan las horas, las que las llenan de sentido y de valor, parándole los pies a aquellos que pretenden que sean más de sesenta. Bastante tienen con soportar a los segundos, pequeñas criaturas que lo ocupan todo. No se le da importancia que tienen, tal vez por creernos que al ser tan efímeros, tan sumamente cortos y rápidos, no sirven de nada. Otra mentira más de la vida, porque sin ellos, el tiempo no existiría y vagaríamos por la vida, sin principio ni final. Tal vez eternos o tal vez inexistentes, inconclusos o finitos. No sabemos qué, porque a falta tiempo contable, los bucles se harían con el poder, sumiendo todo, en un infinito infinito. Bendito el espacio que nos acoge y bendito el tiempo que nos devora. Con él empezó todo y sin él, acabará…

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